Gestos valiosos
La alegría de dar las gracias
En los seres humanos la expresión
del agradecimiento adopta las formas más encantadoras, variadas y curiosas. Cada
cultura tiene las suyas, pero hay unas que son comunes a todas, como la
sonrisa, el abrazo, el apretón de manos, los besos y la inclinación de cabeza,
entre muchas otras. Lo mismo sucede en el terreno del lenguaje. Hay idiomas que
no dominamos en absoluto, cuyos sonidos nos son completamente desconocidos y
extraños, y sin embargo sabemos decir “gracias” en ellos. Esto es así porque el agradecimiento está por encima de
las barreras culturales, idiomáticas, raciales, geográficas. Dar las gracias es
sin duda uno de los gestos más alegres, universales y hermosos de que es capaz
el ser humano.
El león y el ratón
Luego de una dura jornada de
caza, u león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba quedando
dormido, unos ratones se pusieron a jugar a su alrededor. De pronto, al más travieso
le dio por esconderse entre la melena del león, con tan mala suerte que lo despertó.
Muy malhumorado, el león agarro al ratón
entre sus garras.
- - ¿cómo te atreves a perturbar mi sueño, bicho
miserable? ¡voy a darte tu merecido!- rugió, abriendo de par en par sus enormes
mandíbulas, dispuesto a engullirse al ratoncito
de un mordisco.
- - por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte.
Si me dejas ir, te estaré eternamente agradecido- alcanzo a decir el pequeño
roedor, tan tembloroso de miedo que al león le pareció cómico y hasta simpático.
- -¡Ja, ja,
ja!-se carcajeo de buena gana el león.- ¡una pequeña cosa como tu ayudándome! ¡no
me hagas reír!- pero la pequeñez del ratón y su mido a ser comido lo
conmovieron y termino dejándolo ir.
Semanas más
tarde, el león cayó en la red de unos cazadores ilegales. Su rugido de angustia
resonó por la selva entera y llego oído del
pequeño ratón, el cual, sin pensarlo dos veces, corrió en su ayuda. al verlo, el
león le dijo:
-Hola amiguito, ¡qué
alegría verte! Mira la situación en que me encuentro prono vendrán los
cazadores y me mataran.
- - No te preocupes, león. Tú me dejaste vivir, y
eso es algo que no se olvida.
Apenas dijo esto, corto con sus
pequeños y afilados dientes el nudo de la red que apresaba al león y lo dejo libre.
El agradecimiento es una cosa buena que
todos debemos poner en práctica, no importa que te dan grandes o pequeños
seamos.
-Esopo-
EL LIBRO DE LOS VALORES/EL TIEMPO.
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